Somos verdaderamente afortunados porque sin ver, creemos, esa fe no nace de los ojos, sino del corazón tocado por Dios.
Nuestro Señor Jesucristo dijo algo muy profundo a Tomás dice en Juan 20:29 Porque me has visto, Tomás, creíste; bienaventurados los que no vieron, y creyeron.
¿Te gustaría hacer feliz a Dios?, búscale, descansa en él, Dios te mostrará tu propósito, restaurando tu alma, espíritu, tu corazón, tu mente, recibirás muchas bendiciones espirituales y materiales, pero ten cuidado en las bendiciones materiales y se te vaya olvidar al dador de esas bendiciones, porque entonces puedes llenarte de orgullo y si el orgullo entra a tu corazón lo has perdido todo.
Dios no habita en un corazón lleno de orgullo y avaricia.
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