La humildad, la fe y la obediencia, son 3 virtudes esenciales, lo que menos tenía era Humildad pero doy fe que cuando le abres el corazón a Dios genuinamente Él barre con todo lo que a él no le agrada y te hace una nueva persona.
La Humildad: Te vacía de orgullo, arrogancia, soberbia y del protagonismo, para mi en lo personal es la corona silenciosa que Dios pone sobre aquellos que saben inclinar el corazón, no es debilidad, es fuerza bajo control, no es perder, es aprender a ganar sin soberbia, la humildad es reconocer que todo lo que tienes, la persona en la que Él te ha convertido es por su favor porque sin él nada te pertenece, es servir sin esperar aplausos y amar sin exigir regreso, ser humilde es saber escuchar mas que hablar, agradece y obedece, no cuestiona.
La Fe: No solo es vivir creyendo que existe y nada más, es algo más profundo, es atreverse a confiar sin ver resultados de nada, la fe verdadera no es teoría ni una idea que guardas en la mente, es vivir en perseverancia cuando todo a tu alrededor parece vacío.
La Obediencia: No es perder tu voluntad, no es someterse con miedo, sino, rendirte por amor a Dios, abre puertas y caminos que con el esfuerzo humano no se pueden abrir, un corazón obediente siempre atrae el favor de Dios.
Con la ayuda de Dios puedes cambiar tu vida primero tu desde dentro.
Mateo 9:16 Dice: Nadie pone remiendo de paño nuevo en vestido viejo; porque tal remiendo tira del vestido, y se hace peor la rotura.
Nuestro Señor Jesucristo no vino a remendar una vieja vida, tampoco vino a poner parches sobre malos hábitos, pecados o estructuras antiguas, su Espíritu Santo no cabe dentro de un corazón que quiere seguir igual, Él vino a renovarnos completamente, porque no podemos avanzar llevando los mismos hábitos, las mismas heridas y las mismas maneras de pensar.
Dios quiere vestirte de lo nuevo que solo viene de Él y para eso debemos soltar lo viejo y entregarnos a Él.
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